ARTÍCULO ORIGINAL

Vol. 14, 2026 http://revistas.uniss.edu.cu/index.php/margenes
Recibido: 20/12/2025, Revisado: 19/02/2026, Aceptado: 26/03/2026
Pérez Molinet, Y. y Gómez Guerra, L. Plan de comunicación de crisis para el periódico Escambray. Márgenes. Revista multitemática de desarrollo local y sostenibilidad, 14, e2290. https://revistas.uniss.edu.cu/margenes/workflow/index/2290
Plan de comunicación de crisis para el periódico Escambray
Crisis communication plan for the Escambray newspaper
M. Sc. Yoleisy Pérez Molinet¹
https://orcid.org/0009-0002-1124-8151
Dr. C. Lisandra Gómez Guerra2
http://orcid.org/0000-0003-0079-590X
1Periódico Escambray. Sancti Spíritus, Cuba.
2 Radio Sancti Spíritus. Sancti Spíritus, Cuba.
RESUMEN
Introducción: Las organizaciones, en este caso los medios de comunicación, deben estar conscientes de que existen fenómenos y amenazas que no se pueden predecir. Por ello, precisan contar con instrumentos diseñados desde postulados teóricos y prácticos que permitan cumplir con su objeto social: informar debidamente a sus públicos, sin alarmas extremas; pero con apego a la verdad y, sobre todo, con precisión para convertirse en aliados tanto de las instituciones como de la ciudadanía. El periódico Escambray no escapa de ese fenómeno.
Objetivo: Proponer un Plan de comunicación de crisis para el periódico Escambray de la provincia Sancti Spíritus.
Métodos: Se empleó un diseño cualitativo, de tipo descriptivo, cuya característica fundamental es la flexibilidad. Se sostiene en la investigación bibliográfica y documental, la observación participante, entrevista y el grupo de discusión.
Resultados: Debido a la importancia que tiene la gestión eficiente de la comunicación en situaciones de crisis y en correspondencia con la necesidad de coordinar todos los factores, de modo que se logre una mayor articulación para reducir la tendencia a la improvisación que hoy existe, se propone el primer Plan de comunicación de crisis del periódico provincial de Sancti Spíritus, con sustento teórico y práctico tras las experiencias de los tiempos de COVID-19.
Conclusiones: La propuesta, como herramienta de comunicación, contribuirá a restaurar la imagen pública y la reputación corporativa del periódico Escambray de Sancti Spíritus, ante la complejidad de los diferentes fenómenos naturales o de cualquier otra índole.
Palabras clave: comunicación de masas; equilibrio ecológico; prensa local
ABSTRACT
Introduction: Organizations, in this case the media outlet, must be aware that there are phenomena and threats that can predicted. Therefore, they need to have tools designed from theoretical and practical principles that allow them to fulfill their social purpose: to properly inform their audiences, without extreme alarm; but adhering to the truth and, above all, with accuracy, to become allies of both institutions and citizens. The Escambray newspaper is not an exception to this phenomenon.
Objective: To propose a Crisis Communication Plan for Escambray newspaper in the province of Sancti Spíritus.
Methods: A qualitative, descriptive design was used, whose fundamental characteric is flexibility. It is based on bibliographic and documentary research, participant observation, interviews, and discussion groups.
Results: Due to the importance of efficient communication management in crisis situations and in correspondence with the need to coordinate all factors, in order to achieve greater articulaton to reduce the tendency towards improvisation that currently exists, the first Crisis Communication Plan for the provincial newspaper of Sancti Spiritus is proposed, with the theoretical and practical support based on the experiences from the times of COVID-19.
Conclusions: The proposal, as a communication tool, will contribute to restoring the public image and corporate reputation of the Escambray newspaper of Sancti Spíritus, in the face of the complexity of different phenomena or those of any other nature.
Keyword: ecological balance; local press; mass communication
INTRODUCCIÓN
La comunicación es un proceso inherente a las relaciones sociales. Interviene de manera directa en todos los asuntos de la vida. Las etapas de crisis no resultan una excepción; sino que precisan, por su propia esencia, de sistemas comunicativos oportunos y eficaces para enfrentarlas.
En tiempos de globalización, resulta común que se extiendan las experiencias, los modelos de actuación, las rutinas productivas de las organizaciones o los sistemas de trabajo. Pero también, en la misma medida, se diseminan los riesgos y las amenazas.
De esa manera ocurrió —como casi todas las crisis— con el coronavirus SARS-CoV-2, cuyo impacto inicial en una pequeña aldea china devino luego una pandemia que se multiplicó por todo el mundo, sin distinciones geográficas, políticas o sociales.
La compleja situación generada por la enfermedad puso también a prueba los sistemas de comunicación. Trinquete Díaz y Aja Díaz (2021) afirman que:
El brote de COVID-19, provocado por el SARS-CoV-2 (…) en Wuhan, a finales de 2019, no solo modificó los protocolos de actuación médica ante epidemias de infecciones respiratorias en el mundo, sino que cambió la forma en que la prensa en particular ―y los medios de comunicación en general― manejan las contingencias sanitarias. (p. 95)
Se trata de un fenómeno inesperado que desafía las fórmulas preestablecidas por los medios para informar debidamente a sus públicos, sin alarmas extremas, pero con apego a la verdad y; sobre todo, con precisión para convertirse en aliados tanto de las instituciones como de la ciudadanía. Por ello, el objetivo de este estudio consiste en proponer un Plan de comunicación de crisis para el periódico Escambray de la provincia Sancti Spíritus.
El cumplimiento de este objetivo constituye, a su vez, un aporte práctico y una novedad científica ya que en ese órgano de prensa, aunque existen documentos que norman la Comunicación organizacional donde se hacen menciones a las situaciones de crisis, no existe uno para tal contexto. Esta investigación resulta importante porque se adentra en un fenómeno tan complejo como diverso, al proponer un Plan de Comunicación que responda a los tiempos actuales, que permita una comunicación proactiva en este tipo de situación.
DESARROLLO
Las organizaciones —en este caso los medios de comunicación— deben estar conscientes de que existen fenómenos y amenazas que no se pueden predecir; no obstante, sí tienen que estar prevenidas y preparadas para enfrentar cualquier contingencia, con ética y profesionalidad (Trinquete Díaz y Aja Díaz, 2021).
Los efectos de las crisis tienen repercusión sobre la confianza de los distintos grupos de interés de las organizaciones (Talavera Manzano et al., 2025), lo que convierte a la gestión de comunicación en una de las áreas estratégicas en las entidades.
En este sentido, resulta esclarecedor el concepto de gestión de comunicación de crisis que propone González Herrero (1998) y se sustenta en:
La capacidad de una organización de reducir o prever los factores de riesgo e incertidumbre respecto al futuro, de forma que se capacite a la misma para asumir de manera rápida y eficaz las operaciones de comunicación necesarias que contribuyan a reducir o eliminar los efectos negativos que una crisis puede provocar sobre su imagen y reputación. (p. 38)
Aquí aparecen ideas medulares: prever, capacitar, reducir efectos negativos, salvar la imagen y la reputación; claves de cualquier institución para sortear los riesgos que implica enfrentar alguna situación imprevista, independientemente de su magnitud o gravedad.
Para las autoras de este estudio, resulta pertinente precisar que las acciones comunicativas de ninguna organización descansan en la improvisación, sino que deben fundamentarse en análisis objetivos de sus fortalezas y debilidades, sus recursos humanos y económicos, su objeto social y su misión. Pero, además, deben ser orgánicas y proactivas para anticiparse a los acontecimientos y poder afrontarlos con efectividad.
La pandemia del SARS-CoV-2 se inscribe entre las crisis de mayor impacto de los últimos tiempos, tanto por su extensión progresiva y violenta a toda la geografía mundial, como por su impacto sobre la salud y la vida de las personas.
Apenas se detectaron los primeros casos en diciembre de 2019 y ya el 30 de enero de 2020 la OMS declaraba una emergencia de salud pública a nivel internacional. En la guía de la citada institución para planificar la comunicación en caso de brotes epidémicos se expusieron muy temprano, incluso, las funciones que debería cumplir un medio de prensa durante un período de ese tipo.
Sin embargo, constituyó un desafío para las organizaciones mediáticas —y en general para todos los soportes comunicativos— de los distintos países, desarrollar una cobertura ágil, exhaustiva, diversa y, sobre todo efectiva, de esta emergencia.
En su Aproximación a la comunicación social en tiempos de COVID-19, Torres Ponjuán et al. (2020) precisan que:
Este contexto ha impuesto retos importantes a la comunicación, otras maneras de informar y explicar a las personas lo que ocurre, otras maneras de pensar la información y comunicación, no solo desde los grandes medios sino también desde los espacios locales, desde la individualidad y desde los grupos, (…). (p. 151)
En general se asume que la COVID-19, por su propia naturaleza desconocida y globalizadora, de cierta manera encontró desprevenidos a los órganos de prensa.
En un primer momento, se minimizó el impacto que la enfermedad podría ocasionar sobre las poblaciones, lo cual influyó de forma negativa en sus comportamientos y en la magnitud de la propagación del virus. Las brechas dejadas por los medios oficiales, en sus coberturas, dieron lugar a la proliferación de fakenews y desinformación; tanto en las redes sociales, como en otros escenarios comunicativos.
En etapas posteriores, la información se centró en estadísticas abrumadoras que alejaron a las audiencias de los productos comunicativos; permeados, además, por una alarma justificada; pero no bien conducida. Otro fenómeno apreciable resultó la saturación de mensajes: educativos, científicos, academicistas y triunfalistas sobre la evolución de la enfermedad que, en lugar de generar confianza, provocaron escepticismo y duda en los públicos.
A manera de guía que pudiera seguirse para enmendar errores y asegurar una mayor efectividad del tratamiento a situaciones de emergencia, Costa-Sánchez y López-García (2020) citan en su investigación una serie de principios que deben aplicarse en la comunicación de crisis de salud pública, según el criterio de expertos que han participado en la gestión de crisis de epidemias y pandemias recientes, por lo cual constituyen referentes no desdeñables.
En primer lugar, recomiendan ser proactivos y comenzar la comunicación pública desde el inicio de la crisis, puesto que la información tiene un efecto calmante, incluso si trata sobre riesgos para la salud. Otro aspecto a tener en cuenta por las organizaciones implicadas es la necesidad de ser accesibles a la prensa y comunicar con regularidad, pero debe evitarse la saturación informativa.
Del mismo modo, resulta pertinente comunicar información sobre riesgos para la salud con consejos destinados a la población acerca de cómo reaccionar por sí misma a esas amenazas. Informar de manera sencilla, precisa, transparente, sin ser condescendiente y en el debido momento; ser honesto y evitar mantener información secreta para tranquilizar al público; ser claro sobre lo que se sabe y sobre lo que no se sabe (todavía), son otros imperativos.
Además, se debe asegurar la coherencia en los mensajes comunicados a la prensa por las autoridades sanitarias, presentar las cifras correctas para facilitar una acción concreta y, no menos importante, mostrar respeto y empatía con la ansiedad de la población (Costa-Sánchez y López-García, 2020).
El caso Cuba: vivencias y lecciones
El tratamiento periodístico a la COVID-19, encontró en Cuba similares obstáculos que en el resto del mundo, a la par de los desafíos propios de sus contextos comunicativos.
Un estudio realizado por Trinquete Díaz et al. (2022), en torno al tratamiento a la pandemia hasta ese momento en medios de prensa de distintas provincias cubanas, señalaba que durante el abordaje periodístico en la etapa inicial primaron las historias humanas, el correcto y abundante empleo de estadísticas y el ejercicio de un periodismo responsable y sensible, que demostró la posibilidad de avanzar en la construcción de una agenda mediática en sintonía con los intereses de la ciudadanía.
Sin embargo, las autoras del presente artículo consideran que los temarios de los medios no estuvieron siempre a la altura de las exigencias de la agenda pública, en lo cual influyeron no solo las competencias profesionales o las políticas editoriales, sino las mediaciones externas, incluidas las regulaciones institucionales sobre qué se podía informar, cómo y cuándo.
Por otra parte, los productos comunicativos ocasionalmente resultaron inefectivos, debido a que transitaron de un discurso tranquilizador a uno alarmante, sin matices necesarios. Igualmente los mensajes sufrieron, por un lado, la influencia del tono oficialista mientras por otro, se recurrió a un lenguaje de guerra que, si bien se justificaba en el contexto, no ayudó a interpretar cabalmente el comportamiento social que se pretendía. Los titulares de batalla, combate, lucha contra el virus…, generaron una sensación de agobio y hastío en las audiencias.
Trinquete Díaz y Aja Díaz (2021) hablan también de “desarticulaciones” entre las coberturas y la situación epidemiológica; una alta concentración de publicaciones periodísticas en la primera etapa, en detrimento de la segunda; la falta de concordancia entre el alza de la incidencia y la intensidad de las coberturas, tanto en medios nacionales como provinciales, así como evidencias de un “cansancio informativo” a medida que transcurrió la pandemia.
De igual manera, sus análisis muestran la ausencia de una segmentación de mensajes por tipos de públicos, de soportes comunicativos y de territorios, teniendo en cuenta las particularidades de la situación sanitaria en cada caso.
No debe menospreciarse en un análisis sobre el tema, el impacto que provocó la enfermedad sobre los recursos humanos de los medios, pues muchos integrantes de sus equipos de prensa se contagiaron y hasta perdieron la vida en el ejercicio de la profesión, lo cual incidió en la sobrecarga de otros, fatigados por el trabajo excesivo, los retos de la situación sanitaria y la crisis económica y social que, en general, enfrentó el país en tales circunstancias.
De ello se deriva la necesidad de transformar los escenarios comunicativos para situaciones de crisis. Así lo apuntan Trinquete Díaz et al. (2022), quienes señalan que la complejidad de la comunicación social, vinculada a la pandemia de la COVID-19, enfatiza el imperativo de introducir nuevas prácticas vinculadas a la comunicación de crisis y la comunicación de riesgos, donde el enfrentamiento a la desinformación, el uso de las plataformas sociales y la educación mediática de los ciudadanos se encuentren entre las misiones más apremiantes.
Los escenarios de crisis demandan, como resulta lógico, una visión objetiva, coherente e intencionada de los medios de comunicación, de modo que los receptores no solo logren sentirse representados, sino amparados y orientados de cara a la búsqueda de soluciones (Schwarz, 2019).
Los medios deben asumir estas recomendaciones, como actores principales de los procesos comunicativos en situaciones de crisis; capacitar sus recursos humanos, establecer planes anticipados y organizar debidamente sus agendas, desde la calma, para situaciones de contingencia. Solo de este modo podrán devenir aliados de las audiencias y agentes facilitadores de soluciones; o lo que es lo mismo, requieren estar alertas.
Las organizaciones, en este caso los medios de comunicación, deben estar conscientes de que existen fenómenos y amenazas que no se pueden predecir, pero sí tienen que estar prevenidas y preparadas para enfrentar cualquier contingencia, con ética y profesionalidad (Hidrobo Nina y Mena Clerque, 2025).
La planificación es un principio importante que implica necesariamente que se concrete en la adopción de medidas. La Ley de Comunicación Social (Asamblea Nacional del Poder Popular, 2024), en su artículo 66.1, puntualiza que:
El plan para la gestión de la comunicación de crisis tiene enfoque preventivo y define riesgos potenciales, posibles públicos implicados y la producción de mensajes para ellos, recursos humanos, materiales y financieros disponibles, acciones comunicativas y medios, canales y soportes a emplear, formación y entrenamiento, evaluación de impacto y valoración integral posterior a la crisis. (p. 825)
Para el diseño del Plan de comunicación de crisis, las investigadoras parten de los presupuestos teóricos de varios autores, pero sobre todo de la metodología planteada por Pamies Martínez y Rodríguez Gómez (2025) y Schwarz (2019) (en ese orden de prioridad); así como las líneas generales establecidas en la Ley de Comunicación Social (Asamblea Nacional del Poder Popular, 2024), por su flexibilidad para adecuarse a los contextos comunicativos cubanos en la actualidad.
El desarrollo de un Plan de comunicación de crisis involucra una serie de pasos estratégicos y minuciosos para salvaguardar la reputación y la integridad de la empresa frente a situaciones desafiantes (Pamies Martínez y Rodríguez Gómez, 2025)
La materialización eficaz de este plan no solo posibilitaría enfrentar adecuadamente las situaciones de crisis; sino asegurar la reputación de la organización, pues se puede perder en minutos el esfuerzo de años en construirla.
Resulta imprescindible para todo medio de comunicación, conocer que existe una gran variedad de clasificaciones de crisis y, en cada una de ellas los autores aportan un nuevo punto de vista para su estudio. Según su origen y el área afectada por la crisis (Pauchant & Mitroff, 1992), la clasifica en:
• técnico/ externa.
• económico/ externa.
• personal-social organizativa/ interna.
• personal-social organizativa/ externa.
Mientras que González Herrero (1998) clasifica las crisis de acuerdo con las posibilidades de intervención de la organización.
• Crisis evitables: situaciones que podrían evitarse mediante una intervención oportuna y eficaz por parte de la organización y cuyo origen se encuentra, normalmente, en acciones humanas sobre las que la empresa puede influir o controlar.
• Crisis no evitables (accidentales u operativas): su origen está principalmente en agentes de la naturaleza, aunque también podemos incluir errores o acciones humanas no controlables por la empresa.
Existe un buen número de clasificaciones sobre las causas de las crisis, por lo que Rojas Orduña (2003) logra una agrupación general, que define que estas causas pueden deberse a:
(…) fenómenos naturales (…), crisis relacionadas con la salud y la alimentación (epidemias, intoxicaciones, etc.), acontecimientos políticos y conflictos sociales (…), accidentes (relacionados con el transporte, que afecten al medio ambiente, incendios, derrames químicos, etc.), eventos de origen criminal (…), asuntos jurídicos (de discriminación racial, de abuso sexual, plagios, etc.), hechos de tipo económico (bancarrota, fraude, corrupción, etc.), retirada de productos (defectos de fabricación, por utilizar sustancias prohibidas en su elaboración, etc.), y ataques informáticos (virus, entrada de hackers a sistemas, etc.). (p. 138)
El Plan de crisis debe recoger mecanismos que coordinen la comunicación dentro de la organización mediática y filtren la información que producen sus distintos departamentos. Para conseguir buenos resultados, el gestor de crisis tiene que asegurarse de que existe un flujo constante de comunicación entre los miembros del comité de crisis y el resto del colectivo, no solo durante una crisis sino desde antes.
La necesidad de un comité de crisis deriva de la importancia de tener un procedimiento preestablecido bajo la normativa de la empresa que gestione jerarquías y tenga el personal capacitado para responder como una unidad en pro de la buena imagen corporativa.
El comité se activa en el momento en el que llega la crisis y ésta merece tal consideración por parte de la compañía. Pero, es en tiempos de tranquilidad cuando la organización debe analizar cuidadosamente la composición y funciones de este órgano, ya que cuando lleguen las urgencias todas estas cuestiones deben ser conocidas y dominadas por los miembros del Comité. (Losada Díaz, 2010, p. 65)
Un comité de crisis, al decir de Rojas Orduña (2003), es una figura táctica y de decisión clave en la gestión de cualquier situación de crisis, y es el que se encarga de decidir si amerita ser considerada como tal y definir cuál es su nivel de gravedad. Al detectar su posible existencia, son quienes determinan si se va a actuar y deciden quién hablará.
Se asume que los públicos y grupos de interés deben identificarse antes de que ocurra la crisis, para establecer relaciones cordiales con ellos que faciliten la comunicación en ese tipo de situaciones. En esos contextos se precisa ofrecer una cobertura veraz e inmediata para llegar a un mayor número de públicos.
Todo Plan de Crisis debe incluir las actividades a seguir antes, durante y después de la Crisis. Existen tres etapas básicas:
• Identificar las crisis que han ocurrido o pueden ocurrir.
• Determinar cuáles de esas crisis podrían afectar en el futuro.
• Tomar acciones para evitar o disminuir los efectos de las crisis más probables o del conjunto de ellas.
Una vez conocida la crisis, la actuación de la institución tiene que ser lo más rápida posible, facilitar toda la información y establecer una comunicación fluida con sus audiencias. Son muchos los factores que hay que tener en cuenta para prevenir una situación así; por lo que se considera importante conocer cuándo y cómo se produce, el tipo, la formación del comité de crisis, la gestión de la comunicación y la estructura del plan de crisis.
MATERIALES Y MÉTODOS
Sobre la base del objetivo de investigación, se asume una perspectiva metodológica cualitativa de tipo descriptivo, orientada a la producción en un ámbito de aplicación dentro del periódico Escambray, de Sancti Spíritus.
Para facilitar la exploración de los diferentes elementos a indagar sobre las rutinas del órgano de prensa, se incluyó el estudio de caso como una estrategia de diseño de la investigación cualitativa.
De acuerdo con las entrevistas y la observación participante, el colectivo del periódico no considera importante y necesario que exista un plan de comunicación de crisis, aunque sí reconocen cómo la llegada del coronavirus rompió con todos los procesos conocidos en la gestión de contenidos.
En el caso de la investigación bibliográfica y documental, permitió encontrar bibliografía internacional, sobre todo, para la propuesta del estudio, así como diseñarla sostenida en basamentos teóricos.
Por su parte, en consenso con el grupo de discusión se tomaron acuerdos para realizar la propuesta, según las particularidades del contexto comunicativo del periódico Escambray, de la provincial Sancti Spíritus.
En la investigación se promueve como premisa que, disponer de un plan flexible para gestionar la comunicación en situaciones de crisis de diverso tipo, le permitirá al periódico Escambray reacomodar, con mayor celeridad, las rutinas productivas a las nuevas circunstancias y brindar un tratamiento periodístico más integral y efectivo a las coberturas en situaciones de emergencia.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El periódico Escambray, fundado el 4 de enero de 1979, es una organización mediática integrante del sistema de medios de comunicación cubanos y, específicamente, de la prensa de Sancti Spíritus. Constituye una institución que genera contenidos informativos y analíticos para numerosas plataformas.
Escambray es, además, un medio territorial en tanto institución informativa especializada en reflejar el acontecer de la provincia, sin perder de vista el contexto nacional e internacional, y en correspondencia con los principios técnico-profesionales de la Comunicación y con la deontología propia del ejercicio profesional en una sociedad socialista.
Los intereses editoriales giran en torno a la realidad espirituana, los fenómenos, procesos y acontecimientos que tienen lugar en la provincia, así como otros sucesos del panorama nacional e internacional que puedan interesar al lector, sin perder de vista que la audiencia ya no está compuesta únicamente por quienes acceden a los ejemplares impresos, sino también por los que visitan las múltiples plataformas web. De ahí que los criterios para seleccionar los valores-noticia sean cada vez más amplios.
Para cumplir su propósito de emitir productos comunicativos que informen, faciliten la comprensión de la realidad y permitan una adecuada interpretación de los fenómenos, las estructuras editoriales y administrativas trabajan en función del todo y velan por el buen funcionamiento de cada una de las partes.
Para el enfrentamiento de las crisis, se hace necesaria la adopción de un grupo de medidas que apoyen este proceso, entre las que destaca la elaboración de un Plan de comunicación de crisis, documento base que facilita la preparación y la administración planificada de los componentes comunicativos en escenarios excepcionales.
Con el objetivo de orientar el proceder en posibles situaciones de crisis y anticiparse a los efectos que puedan provocar, se creó el Plan de comunicación de crisis en el periódico Escambray. Dicho instrumento es un esquema que recoge las normas y fórmulas de actuación de la entidad ante la aparición de una situación de crisis y que define los mecanismos de la gestión de la comunicación en sus distintas etapas.
Desde la perspectiva comunicativa, la gestión de la crisis incluye diferentes fases:
· Precrisis: etapa en que se reconocen las señales iniciales de la ocurrencia de una crisis, por lo cual se deben identificar las raíces del conflicto y comenzar la planeación para su resolución.
· Crisis: en esta fase se desata la situación excepcional y se hace evidente para los diferentes actores. En este período se debe ejecutar la estrategia y el plan comunicativo trazados desde la etapa anterior, que se dirigen a informar acerca de las medidas que se adoptan en función de la eliminación o terminación definitiva de la situación problémica.
· Postcrisis: una vez superada la crisis, se debe producir la evaluación del proceso en sentido general, lo cual deriva hacia el señalamiento de recomendaciones que coadyuven en la adaptación y mejora de los planes definidos. Permite la identificación de nuevos enfoques sobre los cuales operar en situaciones similares que a futuro ocurran nuevamente.
A partir de esas tres fases, el plan se concreta en los siguientes aspectos:
Reseña de la institución, se referencian los principales datos y características de la organización de forma sucinta, objeto social, misión, visión, estructura organizativa, documentación normativa.
Como segundo aspecto, se definen objetivos generales y específicos que poseen el plan y los lineamientos generales de la comunicación en período de crisis. Se incluyen también las particularidades y características de la situación actual y se elabora la matriz DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades).
El tercer paso es la identificación del conflicto potencial e inventario de riesgos. Se identifican los riesgos o conflictos potenciales, susceptibles de ocurrir, con incidencia en el estado dentro del periódico Escambray y su gestión eficiente. Los mismos se califican de acuerdo con su naturaleza, nivel de importancia para la entidad y la gravedad de los potenciales daños. Se plantean las posibles repercusiones de estos, así como la posible área de afectación.
En la fase de precrisis se reconocen las primeras señales de la ocurrencia de una crisis y se identifican las raíces del conflicto para el comienzo de la planeación que conlleve a su solución.
ü Análisis de los riesgos o conflictos potenciales: De los riesgos identificados se concede prioridad, es decir, se determina su grado de incidencia en lo referente a cuáles precisan de una acción inmediata, a mediano plazo o a largo plazo. Se evalúa su probabilidad de ocurrencia y cuándo, de forma estimada, pudiese afectar a la entidad, identificando además si su impacto es directo o indirecto.
ü Plan de acciones: Se delinean las acciones a desarrollar una vez surgida la crisis. Las mismas están dirigidas a eliminar sus causas o, en su defecto, a mitigarlas.
Se diseña el Mapa de Riesgos para obtener información amplia y discriminada para entender mejor las amenazas, tanto de la organización mediática como de sus procesos y proyectos, para planear acciones con el propósito de prevenir y mitigar los impactos y daños de posibles eventos que puedan afectar la entidad.
Además, se definen los públicos y el directorio de crisis con el nombre y contactos de los directivos principales de la entidad, que pueden ser susceptibles de tener incidencia o estar afectados durante el desarrollo de la crisis, y de los cuales se requiera su participación, con el propósito de que puedan ser localizados en el momento preciso. Este directorio, además, debe contar con la referencia y los datos de contacto de otros medios de comunicación, autoridades políticas y gubernamentales, así como organismos estatales de relevancia para la institución, que puedan ser objeto de intercambio comunicativo ante la ocurrencia de la crisis.
En este apartado también se refieren los miembros que constituyen el Comité de Crisis, sus funciones y responsabilidades y procedimientos de actuación, así como los sistemas de alerta para estos. Se selecciona el Vocero de Crisis, persona que ejerce como representante del periódico Escambray ante sus diferentes públicos durante la crisis, lo cuales deben transmitir la posición de esta, respecto a la coyuntura. Su selección debe considerar su dominio sobre los temas y habilidades comunicativas.
Comunicados modelos: Se confeccionan modelos de comunicados informativos que sirvan de ejemplo y se adapten a las necesidades comunicativas de la entidad en la etapa de crisis, si se precisa difundir información a los diferentes públicos y se definen las vías o canales.
En la Fase de Crisis se delinean las acciones que se deben desarrollar una vez surgida la crisis. Las mismas están dirigidas a eliminar las causas de la crisis o, en su defecto, a mitigarlas. En este período se debe ejecutar el plan comunicativo trazado desde la etapa anterior, el cual se dirige a informar acerca de las medidas que se adoptan en función de la eliminación o terminación definitiva de la situación polémica.
Por último, en la fase de Postcrisis es necesario examinar integralmente la crisis que permitirá, luego de superado el problema, resolverlo por completo no solo en las actividades laborales del medio, sino en la formación de sus ejecutivos editoriales y públicos específicos alrededor de lo ocurrido, para evaluar el impacto y valorar el contexto posterior a la crisis, con el propósito de elaborar recomendaciones que coadyuven a la adaptación y el perfeccionamiento de los planes definidos. Ello conlleva a la identificación de nuevos enfoques sobre los cuales operar en situaciones similares que ocurran en el futuro.
Control y evaluación: Se definen los medios que permitan evaluar la efectividad de las acciones proyectadas. La intención de este paso se dirige a rectificar los desvíos del plan que fue concebido preliminarmente y rediseñar las estrategias según se estime necesario.
CONCLUSIONES
Los escenarios de crisis demandan una visión integradora e intencionada de los medios de comunicación, de modo que las audiencias logren no solo sentirse representados, sino amparados y orientados. A partir de las experiencias de las coberturas de la COVID-19, los medios de prensa, así como los sistemas institucionales vinculados con esta actividad, requieren establecer métodos de trabajo más dinámicos y eficaces para situaciones de emergencia. Asimismo, precisan planes de comunicación que permitan enfrentar, con más efectividad, otras situaciones similares en el futuro.
El Plan de Comunicación de crisis propuesto al periódico Escambray, más que una necesidad, es una prioridad para la gestión de la comunicación en correspondencia con el actual contexto. El carácter flexible le permite enfrentar con eficacia situaciones de contingencia de diversa índole.
Sustentada en un soporte teórico, la herramienta fue elaborada desde una perspectiva sistémica, que comprendió la formulación de acciones sinérgicas a lo interno y lo externo de la organización, dirigidas a encarar con efectividad situaciones de crisis que pudieran presentarse.
La propuesta del Plan, como herramienta de comunicación, contribuirá a restaurar la imagen pública y la reputación corporativa del periódico Escambray de Sancti Spíritus, ante la complejidad de los diferentes fenómenos naturales o de cualquier otra índole.
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Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
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Contribución de los autores: Conceptualización, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Recursos, Redacción – borrador original: Yoleisy Pérez Molinet Supervisión, Visualización, Revisión y edición: Lisandra Gómez Guerra
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Márgenes publica sus artículos bajo una https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es
